
La puna rigurosa nos da así la bienvenida con su imponente meseta matizada

Luego del infaltable soroche del primer día nuestros pulmones empiezan a respirar mejor el escaso pero saludable oxigeno de la atmósfera a esas alturas. Un buen mate de coca, bebida milenaria del Ande, contribuira para que al poco tiempo de nuestra llegada estemos correteando cual si fueramos lugareños.


El hombre del ande, milenariamente adaptado a la vida en estas latitudes sabe sacarle provecho a su entorno y se desenvuelve con sabia experiencia en ese medio sin depredarlo. No obstante las condiciones de vida difíciles allí y la tentación que significa bajar a las cercanas quebradas serranas donde el clima es templado hace que deje la puna y esta se mantenga desolada siempre. Posiblemente ese factor sea aliado para su preservación futura. Pero la puna guarda un tremendo potencial que podría elevar el empobrecido nivel de vida de sus habitantes y esa riqueza la encierran sus pastos que debidamente

Así es nuestra puna y así es nuestro país, inmensamente maravilloso, país que queremos recorrer de frontera a frontera y detenernos paso a paso por el discurrir de sus pueblos y sus regiones, sus costumbres y su gente.
1 comentario:
Felicitaciones Mario por la iniciativa. Espero que le puedas enseñar ahora a Lucho a hacerla. Saludos de Mapy y míos
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