

Sus raíces, profundas y expansivas, se introducen en el terreno, con frecuencia de ladera, para aprovechar al máximo las corrientes subterráneas de agua. Sus hojas también presentan adaptaciones, son pequeñas y redondeadas, algo duras y poseen una recubierta cerosa que impide que se evapore el agua acumulada en las mismas a propósito del fuerte sol y la radiación en esas altitudes. Por otro lado tienen una fina vellosidad que las protege del frio gélido de la puna. Sus flores son pequeñas y de tonos amarillos, vivaces y atractivas para los insectos. Además sus pétalos y sépalos son algo duros y rígidos, muy a propósito como para defenderse del viento,
la lluvia y el granizo que también puede ser muy fuerte e inesperado en esos parajes. No obstante, lo mas notable de este árbol es su corteza, rojiza y deleznable, a manera de una pasta de hojaldre, la que esta constantemente renovándose y desprendiéndose del árbol. Sin embargo mientras esta en el tronco le sirve a este con la misma utilidad que para nosotros seria una casaca cortaviento, vale decir evitar que las fuertes corrientes heladas lleguen al tronco del árbol. Además, al desprenderse del mismo y caer al suelo alrededor del árbol, la corteza se convierte en musgo y termina convirtiéndose en alimento y abono. Vale decir que el árbol produce sus propios nutrientes en un suelo que por la aridez y las rígidas condiciones climáticas es bastante pobre.



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